Mientras todo acontecía en nuestra ausencia, el mundo paró durante días, tristes, vacíos, sin corazón. Entre la monotonía y el desaliento, todo negro. El amor como todas las cosas encuentra caminos que solo el agua puede seguir. El agua entra en grietas que no existen y se mete donde pensamos que no hay. El amor es así, vivo cambiante, flexible, lleno de vida y muerte. El amor tiene poder de destruir y construir. De llenar y destrozar. De sentir el más sublime deseo y las más bajas pasiones. Así de repente como un aguacero de verano, apareció el amor. No llama ni se presenta, aparece sin más como un viejo amigo que sabe todo de nosotros. Cuando vino no sabía si era amor. Nunca lo reconoces al principio. Sin embargo, viene y se queda. A veces como un simple forastero, casi sin saludar. Otras, con ímpetu descarado. Es una fuerza transformadora como el cielo, que parece igual, pero está incompleto, en constante cambio, extraño que nos presenta cosas maravillosas. Ya estaban en...
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